Una familia de Logroño nos confió la transformación total de su vivienda de los años 80. El proyecto abarcó desde la redistribución de espacios hasta los últimos acabados, coordinando más de seis gremios en paralelo y entregando la obra en plazo.
La vivienda tenía una distribución anticuada con pasillos largos y habitaciones pequeñas. Propusimos derribar tabiques interiores no estructurales para crear un salón-cocina diáfano y ganar un baño adicional sin reducir la superficie habitable.
Aprovechando la obra, renovamos toda la instalación eléctrica —pasando a cuadro de 63 A con domótica básica—, la fontanería en cobre y el sistema de calefacción con radiadores de aluminio. También instalamos aislamiento acústico entre forjados.
Microcemento pulido en cocina y baños, solado de tarima de roble en salón y dormitorios, y revestimiento de estuco veneciano en la pared del salón. Todas las carpinterías interiores en lacado blanco mate con herrajes negros.
La obra se entregó dentro del plazo acordado de cuatro meses. La familia dispone ahora de una vivienda completamente renovada, con materiales de primera calidad, instalaciones al día y una distribución que se adapta perfectamente a su forma de vivir.