Un restaurante del centro de Logroño quería renovar su imagen sin cerrar más de una semana. El microcemento fue la solución perfecta: se aplicó sobre el soporte existente, eliminando escombros y drasticamente reduciendo los tiempos de obra.
El microcemento es un revestimiento continuo sin juntas que no acumula suciedad ni bacterias, de gran resistencia al tráfico intenso y al agua. Permite aplicarse sobre cerámica existente sin demolición, lo que elimina ruido, polvo y tiempo de obra. Ideal para locales que no pueden permitirse largas clausuras.
Limpieza industrial del soporte, reparación de fisuras y aplicación de imprimación epoxi bicomponente. A continuación, dos capas de microcemento base y dos de acabado en tono 'arcilla' para el suelo y 'blanco roto' para las paredes. Cada capa se dejó curar el tiempo necesario antes de aplicar la siguiente.
Aplicación de poliuretano alifático de dos componentes en cuatro manos para el suelo (clase de resistencia R10) y dos manos de barniz al agua para las paredes. El sistema de sellado garantiza resistencia a grasas, ácidos de alimentos y limpieza con detergentes industriales.
El local reabrió al sexto día de la obra. El propietario destacó la limpieza del proceso y la rapidez de ejecución. El espacio ganó coherencia estética, luminosidad y un aspecto contemporáneo que se alinea con el posicionamiento del restaurante.